Algo más que decir

RETRASO

Toda la vida... esta que tengo ahora, he tenido la sensación de llegar tarde, de hecho, siempre llego tarde a "casi" todos los sitios...
Es esa sensación de que el reloj te empuja, lo miras una y otra vez y no consigues  avanzar... ¿raro no?
Pues raro o no, me persigue... TIC-TAC   TIC-TAC
Calculo y cuando me quiero dar cuenta ¡JODER!... VOY TARDE!
Y claro está... ya nada sale bien... las prisas no son buenas consejeras...
TROPIEZAS...
TE CAES...
TE LEVANTAS...
He intentado, incluso, que me sobre... es decir... empezar con MUCHA antelación... pero algo hay siempre que se come al segundero... le pisa los talones y ZAS! Lo adelanta... y yo... TARDE.
Después vienen las llamadas...
- ¿Por donde vas?
- Ya llego (En realidad, acabo de salir)

- ¿Qué te queda?
- 5 minutos...

Bueno, ya sabéis...
Pero que conste... que lo intento.
El truco de adelantar el reloj, también lo intenté... pero no funciona...


Hay RETRASOS que no tienen arreglo, que van más allá de las esperas. Retrasos en los que sabes que, en realidad, no vas a llegar nunca. Retrasos que se ajustan a tu reloj para marcar tu hora.

RETRASOS QUE SON LA BASE DE LA VIDA.


¿Por qué? Y ¿Para qué?

De la Felicidad

Aunque uno crea saber como deben ser las cosas, la realidad es que las cosas son como son y la vida no es una máquina expendedora en la que introduces virtud y extraes felicidad.
(Anónimo)




 

Dicen de mi

Dicen de mi... que de niña aprendí a correr antes de caminar.
Mis mayores dicen... que no hubieron fantasmas en mi armario, ni monstruos tras las cortinas. Que aprendí de palabra rápido y claro. 
Y dicen... que hábil al entendimiento y de razones tempranas.
Dicen...


Digo de mi... que aquellas prisas me siguen embalando los pies, que los fantasmas llegaron tarde, y hay noches que mi armario rebosa sombras de uñas largas...
De mi... que de pluma suelta y palabras calladas, de alma habladora y garganta sin voz.
Y digo... amiga incondicional de impulsos, y de VIVIR.

Que digan de mi...

En primera persona... frente a sus ojos.

Hoy...

Frente a los ojos más bonitos que he visto en mi vida,  caí en la cuenta que:

Donde dije "te detesto" realmente quise decir ...
"te quiero".

¿Te ha pasado alguna vez?


Y además, es de esa manera incondicional y recíproca, en que se que no vamos a coincidir más.
Es el tipo de amor ese, que sobrevive a las quemas de cartas, a los cambios de dirección, de número de teléfono... al frío y al calor y permanece intacto después de más de una década.
Si a eso le añadimos que la improbabilidad se suma a la imposibilidad de volver atrás en el tiempo...
Casi mejor... le sigo detestando... eso sí... con los ojos cerrados.

Soy yo

Necesitaba salir... correr... volar... que no vinieran tras de mi, pisándome los talones con el corrector en el bolsillo.

Soy yo... sí, yo. Y tú lo sabes. Por eso estás aquí.

Cansada de ángeles y demonios, de versiones, de dioses destronados... de interpretaciones fantasmales, de tener que callar, medir y recortar, me planto aquí, dejando "allí" los pedazos bien puestos, ordenados y correctos.
Me traigo a mi misma, sin dobleces, sin giros de tuerca imposibles, en el día a día,  en la versión "yonki de la vida" con la que me gusta vivir. (Esta expresión me la ensenaron entre una PRINCESA de ébano y una "QUEEN" que me robaron el corazón, una tarde de SOL radiante).
Hace poco me instalé en un psiquiátrico virtual de la mano de mi Sister VECINA, tiene la habilidad de darme bofetadas de realidad que yo acepto sin rechistar. Tienes razón, "todos estamos un poco locos".

Yendo y viniendo, entrando y saliendo... tragando realidad... me invadió una marabunta de ideas... ¿por qué no?
Y aquí estoy, en primera fila, en primera persona, sin planes, sin verbos ni vocales, sin tachones... sin revisiones, sin primeras planas... sin interpretaciones fatuas... sin llamadas por teléfono, sin ¿porquéS?...