Algo más que decir

Siente

... hasta que el alma baile.

El Discípulo. Oscar Wilde.

Cuando murió Narciso, el remanso de su placer se trocó de una copa de aguas dulces en una copa de lágrimas saladas, y llegaron llorando a través de los bosques las ninfas de las montañas, las oréades, para consolar al remanso con su canto.
Y cuando vieron que el remanso se había trocado de una copa de aguas dulces en una copa de lágrimas saladas, soltaron las verdes trenzas de sus cabellos y gritando al remanso le dijeron:
-No nos sorprende que hagas un duelo tal por Narciso, tan hermoso como era.
-¿Era hermoso Narciso? -dijo el remanso.
-¿Quién había de saberlo mejor que tú? -respondieron las ninfas-. A nosotras siempre nos desdeñaba, pero a ti te cortejaba, y solía recostarse en tus orillas e inclinarse a mirarte, y en el espejo de tus aguas reflejaba gustoso su belleza.
Y el remanso respondió:
-Pero yo amaba a Narciso porque, cuando recostado en mis orillas se inclinaba a mirarme, en el espejo de sus ojos veía mi propia belleza reflejada.



Como una bandera roja al fondo del campo.




Solo estás... tú y el campo...

Fija fuertemente tu objetivo y no lo pierdas ni un segundo de vista... solo hay manera de llegar a él y es... que él también te elija...

Nietzsche

Con una voz potente es imposible pensar cosas sutiles.

Shhhhhhhhhhhhhh...

Ideario

Me da vértigo el punto muerto y la marcha atrás, vivir en los atascos, los frenos automáticos y el olor a gasoil.
Me angustia el cruce de miradas, la doble dirección de las palabras y el obsceno guiñar de los semáforos.
Me da pena la vida, los cambios de sentido, las señales de stop y los pasos perdidos.
Me agobian las medianas, las frases que están hechas, los que nunca saludan y los malos profetas.
Me fatigan los dioses bajados del Olimpo a conquistar la Tierra y los necios de espíritu.
Me entristecen quienes me venden klennex en los pasos de cebra, los que enferman de cáncer y los que sólo son simples marionetas.
Me aplasta la hermosura de los cuerpos perfectos, las sirenas que ululan en las noches de fiesta, los códigos de barras, el baile de etiquetas.
Me arruinan las prisas y las faltas de estilo, el paso obligatorio, las tardes de domingo y hasta la línea recta.
Me enervan los que no tienen dudas y aquellos que se aferran a sus ideales sobre los de cualquiera.
Me cansa tanto tráfico y tanto sinsentido, parado frente al mar mientras que el mundo gira.

Francisco M. Ortega Palomares

Presencia

Esta presencia
tuya...
sombra reclinada
en mi silencio
sobre mi hombro
desnudo...

Agua que se despeña
por mi cuerpo,
resucitado
y manso,
encabritado
y loco...

Esta presencia
ausente tuya
que me ahoga...
que me mata
despacio
y me lacera...
dolor amado
vivificado
en llanto y esperanza...

Esta presencia
limpia tuya.
De cristal
y de sol inmaculado.
De humedad
y saliva derramada...

Esta presencia
tuya.
Violencia dulce
cobijando mi espalda
y mi garganta...

Mi garganta...
sin pronunciar tu nombre...

Del poemario Alma Abierta de Ángela Becerra.