Algo más que decir

... nunca más se abrazan.

La puerta siempre se quedó abierta, tú allí y yo aquí, supongo que todo ese tiempo esperé a que volvieras, hinchándome de nostalgia y estrellándome una y otra vez en el vacío del que tan llena se quedó mi vida.
Esperé tanto y lo hice a tan a menudo, que a veces pienso que en el trayecto desde aquel diciembre hasta hoy, he ido dejando las alegrías en la cuneta manchadas de asfalto mientras sin pena ni gloria se consumía ese tiempo que pareciera estar dispuesto a tragárselo todo.
Agujeros y más agujeros...
Cada tarde te seguía esperando exhalando el humo del porvenir perfecto, me lo he ido fumando a caladas lentas, y cuando casi me he quemado los dedos lo he lanzado contra el por vivir.
He dejado de esperarte, porque tal vez, tú hayas estado haciendo lo mismo... esperarme al otro lado de ese agujero... y dos que siempre se esperan nunca más se abrazan...

He tenido que reírme...

... cuando mi pequeño duende me decía:
- Vé tú mamá, que yo te cubro.
Ojalá! hijo mío fuera tan fácil y al prender la luz, mi miedo se fuera igual que el tuyo.

Me Dueles. J.L.Garbayo.

... cada instante... cada noche...

Esto soy yo

Esta noche, mientras la luna revuelve mareas, yo me revuelvo la vida buscando una salida apostillando esta locura de no tenerte teniéndote.
Deberías saber que me pierdo en las formas y en las palabras que se alían con la torpeza de los significados que yo quiero darles, para dejarme decir poco o casi nada de cuanto quisiera decir y caigo en la amplitud del haber dicho de más que ahora me traba los pies y las manos y me ata la lengua a mil latidos en silencio mientras se consume la euforia.
Y tal vez estas no sean las formas, ni estas las palabras, tal vez incluso necesites leer dos veces para que te des cuenta que detrás estoy yo, que delante sólo me importas tú y que lo que le estoy pidiendo a la vida es la formula de la libertad para recalcular coeficientes y elevar sin límites mi dominador común... y que luego sigan las cuentas... y que no valga la inconsciencia para ser consciente que hay días sin réplica y noches infumables sin tu presencia.
Deberíamos estar avivando el carbón, en vez de mirar de lejos los primeros rescoldos...
Podría prometerte contar las estrellas para ti, incluso arrancarle un pedazo a la luna para regalartelo en una noche de pasión desmedida, podría intentar atrapar la espuma de la olas del mar y detener la marea para que el agua llegue a tus pies, pero entonces dejaría ser yo para convertirme en alguna variante de yonki de venas rotas a base en inyectarse ilusiones inalcanzables que acaban por convertirse en humo.
Podría contarte historietas de triunfos y batallas ganadas, podría regalarte el mundo desde otro punto de vista para que las miserias de las que todos formamos parte no te rocen pero para eso me haría falta un pijama elástico, una capa a la espalda y haber nacido muy por encima de los 5o.ooo pies, detener el giro de la tierra y reestructurar la historia de la humanidad.
Podría... pero prefiero ofrecerte lo que soy, los 5o kilos de estructura sobre los que me sostengo y este corazón sorprendido que llevo en el pecho que ha aprendido a sonreír a base de verte sonreír a ti.

Cinco segundos

Hoy me desperté pensando en ti, hace algo más cuarenta minutos y desde entonces llevo dibujada una sonrisa en la cara que me recuerda frente al espejo que no he dejado de hacerlo, es mi inconsciencia la que se llena de ti. Es como si aquel instante en que sonreíste delante de mí me hubiera atrapado en una historia de cinco segundos, una secuencia feliz que se eleva sobre mi cabeza desde dentro de mi estómago.
He sido una inconsciente, eso es lo que pienso cuando miro tu fotografía, pero una décima de segundo más tarde vuelve esa sonrisa que ya no sé si es tuya o es mía, y convierte las indecisiones en el naufragio de las imposibilidades mientras levanto la bandera blanca de mis guerras perdidas quedándome frente a ti sin más armadura que mi piel.
Son cinco segundos de dirección prohibida, de ascenso vertiginoso y caía libre...
Te miro, te miro una vez más antes de pasar la página pero siempre vuelvo, vuelvo porque ahí está tu sonrisa para atraparme de nuevo y hacer que me salte las reglas y convertirme en un kamicace sin retorno.
Puede que haga un trato con el diablo, si dios no me concede cada día cinco segundos para pensarte, puede que me niegue al futuro sin el brillo de tu risa... puede que redireccione el presente hacia el límite de tus labios... puede que incluso pause un latido para respetar tu tiempo en mi tiempo y morir cinco segundos si fuera necesario.
Puestos a pedir, quiero cinco segundos para vivirte en una secuencia sin tregua, cinco segundos para sonreírte, cinco más para que me sonrías, cinco para besarte y cinco para pensarte, siempre poder pensar en ti.